Historia

 Memoria histórica 

Un Legado Ancestral Cacaotero: Nukanchipa Musu Muskuikuna

En las exuberantes tierras verdes del resguardo indígena Inga de Yunguillo, donde las montañas susurran historias antiguas, crece un tesoro invaluable: el árbol de cacao. Para los pueblos indígenas Ingas, este árbol no es solo fuente de alimento; es un símbolo perdurable de su cultura, identidad y tradición. La historia del cacao aquí es un relato de resistencia, memoria y esperanza que merece ser contado al mundo.

Los Orígenes: Sabiduría y Chagras

Desde tiempos milenarios, los pueblos de la Amazonía han recolectado los frutos de la Madre Tierra para sustentar a sus comunidades. Al establecerse dejando atrás el estilo de vida nómada, nació la  chagra: un espacio sagrado de siembra y conservación de semillas del bosque. Este conocimiento ancestral garantizó el sustento y la continuidad de los pueblo, y en ese espacio, el cacao ya tenía un lugar especial.

Con evoca nostalgia la sabedora Virgilia Chindoy, su abuela le transmitió que el cacao ya se cultivaba en el territorio desde épocas anteriores, principalmente para autoconsumo e intercambios culturales. Era entonces, y lo es ahora, un símbolo de unión y reciprocidad.

La historia moderna de este legado se entrelaza con la figura del señor Enrique Chindoy . Tras perder su tierra, en un acto de esperanza, prestó su terreno a su compadre  Alfredo Chindoy , quien comenzó a sembrar semillas de cacao traídas desde el resguardo de Condagua. Así inició un proceso lleno de dificultades pero que sentó las bases de una tradición inquebrantable.

Don Enrique Chindoy, comunero y testigo de esa época, se convirtió en custodio de la historia. Cada cosecha era un acto de resistencia: recolectaba el cacao y lo llevaba a vender a Mocoa, caminando por senderos de herradura. Aunque muchas veces el producto no cumplía con los estándares comerciales de la época, su esfuerzo fue un acto profundo de preservación cultural, manteniendo vivo un saber ancestral.

Con los años, comunidades como las de Condagua mantuvieron viva la tradición, aunque a menor escala. La sabedora  Magdalena Jansasoy  recuerda cómo el cacao era un árbol de las chagras, un fruto importante que fortalecía la identidad indígena. Este conocimiento, guiado por líderes ancestrales en sus formas de gobernanza, aseguró que la llama no se apagará.

En 2007, comenzó un nuevo capítulo. El liderazgo del cabildo de Osococha, representado por el señor  Ernesto Evanjuanoy, impulsó un proyecto de sostenibilidad en colaboración con una Corporación. Introdujeron nuevas variedades de cacao, diferentes a las nativas, lo que abrió un proceso de aprendizaje para superar plagas y enfermedades. Este paso fortaleció enormemente el conocimiento y la capacidad productiva de la comunidad.

La Unión Hace la Fuerza: Nukanchipa Musu Muskuikuna

El fruto de décadas de esfuerzo colectivo cristalizó en 2021 con la oficialización de la  Asociación de Productores Agropecuarios Nukanchipa Musu Muskuikuna. Bajo el liderazgo del comunero  Luis Henrique Evanjuanoy, quien trabajó arduamente para que la asociación surgiera desde sus raíces, esta organización promueve proyectos productivos, fortalece la comercialización del cacao y contribuye a la resiliencia como fuente de ingresos de las familias indígenas.

La asociación es hoy el guardián que mantiene viva la memoria, las tradiciones y la identidad cultural del Resguardo Inga de Yunguillo.

Un legado de esperanza

La historia del cacao en este territorio es un testimonio viviente de cómo una comunidad puede mantener sus raíces frente a la adversidad, transformando su legado ancestral en un símbolo de esperanza y progreso. Es un recordatorio para el mundo de la importancia de valorar, respetar y apoyar a las culturas originarias y sus saberes, la verdadera riqueza de nuestro planeta. Porque en cada grano de cacao, en cada historia compartida, traza la fuerza de un pueblo que sueña con un futuro donde su cultura sea un legado de paz y sabiduría ancestral a través del sabor del cacao.


Elaborado por:
Nukanchipa Musu Muskuikuna.
Fecha: 8 de septiembre de 2025.



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